viernes, 23 de enero de 2009

Alevosìas...


Entré en mi casa sin respiración, las marcas en el pecho no eran de mi imaginación.
Cerré las puertas y apagué la luz no anidaba allí ni una voz ni un contagio de alivio; no había sobras de vida. Ya no.
Mis manos manchadas de sangre susurraban sin claridad, mi cuerpo cansado no sentía más.

.Trague saliva.

Con los pies desnudos y sucios por las calles encharcadas del vecindario; me levanté y lavé mis manos completamente rasguñadas, caminé hacia el horno y lo encendí sin comida dentro.
Ardía, todo en conjunto ardía, puse mis manos sobre el horno para calentarlas, parecía que sus heladas suplicas aun penetraran.
Estuve allí con lipotimia por veinte o treinta minutos….
.
Cinco
.
Diez
.
Quince
.
Veinte
.
Veinticinco
.
Treinta
.
Treinta y Nueve.
.
Puse razón a mi cuerpo hermético y fui a la alcoba, parecía un hipogeo conmigo dentro.
Apoyé mi cabeza contra la almohada y presioné mi pecho rojo airado. Sentí como pequeñas gotitas se resbalaban por las sábanas de color beige y se bebían mi salado sentimiento.
Este era el momento de pintar o falsear… Yo decidí falsear pues esa era mi escena personal.

.Me cubrí con las sabanas.

No había otro remedio que callar y disfrutar… Sí, disfrutar en mi mundo ilusorio.
Así estaba, irremediablemente atascada, mortalmente atrapada.

Volví mi cuerpo hacia la ventana y quise dormir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"No había otro remedio que callar y disfrutar (...)"

... Casi como la piel de un gato, como un corazón palpitante, ¿lo escuchas?

... Casi como la piel de un gato, como un corazón palpitante, ¿lo escuchas?
Gracias por no gritar.