viernes, 17 de julio de 2009

Oscurecía…
Mientras tú me espiabas cerca al arbusto azul, yo me secaba las manos que antes estaban mojadas del agua enlodada que penetraba las costuras de mis guantes, miré al arbusto y escuché llamados pero vi la misma sombra que antes tomaba descansos días enteros y yo caminaba por la ciudad sin el calor que emanaba esa mancha grisácea…
Sentíamos…
Antes sentíamos,
Antes sonreíamos y nos perdíamos en los tejidos de dos pares de brazos fuertes; antes.
Mientras oscurecía en tu arbusto azul, aquí cerca al lago había luz y el sol nacía en cada pestañeo, aquí planté más arbustos mientras no estabas, mientras decidías entre amar y vender copias sombreadas a todos los personajes de allí…
Ahora… Amanece
Vuelvo a creer cada vez que el viento se enloquece entre mi pelo, en mis dedos; vuelvo a creer siempre en la vida y en la felicidad, a veces lloro y me arden las heridas en mi cuerpo, a veces muero.
Y muero para nacer otra vez, aquí cerca a tu arbusto sin necesitar de la sombra que me espía en cada segundo inanimado.
Eres dulce pero ahora descubrí que me agrada el ácido limón…
Puedo recordarte a veces y es un recuerdo ajeno a vos.
Fiorella.

viernes, 23 de enero de 2009

Alevosìas...


Entré en mi casa sin respiración, las marcas en el pecho no eran de mi imaginación.
Cerré las puertas y apagué la luz no anidaba allí ni una voz ni un contagio de alivio; no había sobras de vida. Ya no.
Mis manos manchadas de sangre susurraban sin claridad, mi cuerpo cansado no sentía más.

.Trague saliva.

Con los pies desnudos y sucios por las calles encharcadas del vecindario; me levanté y lavé mis manos completamente rasguñadas, caminé hacia el horno y lo encendí sin comida dentro.
Ardía, todo en conjunto ardía, puse mis manos sobre el horno para calentarlas, parecía que sus heladas suplicas aun penetraran.
Estuve allí con lipotimia por veinte o treinta minutos….
.
Cinco
.
Diez
.
Quince
.
Veinte
.
Veinticinco
.
Treinta
.
Treinta y Nueve.
.
Puse razón a mi cuerpo hermético y fui a la alcoba, parecía un hipogeo conmigo dentro.
Apoyé mi cabeza contra la almohada y presioné mi pecho rojo airado. Sentí como pequeñas gotitas se resbalaban por las sábanas de color beige y se bebían mi salado sentimiento.
Este era el momento de pintar o falsear… Yo decidí falsear pues esa era mi escena personal.

.Me cubrí con las sabanas.

No había otro remedio que callar y disfrutar… Sí, disfrutar en mi mundo ilusorio.
Así estaba, irremediablemente atascada, mortalmente atrapada.

Volví mi cuerpo hacia la ventana y quise dormir.

... Casi como la piel de un gato, como un corazón palpitante, ¿lo escuchas?

... Casi como la piel de un gato, como un corazón palpitante, ¿lo escuchas?
Gracias por no gritar.