jueves, 12 de julio de 2012

Ang Thum


La desnudez de una mujer que echa a volar su humanidad con diez mil pájaros , en sus hombros los cabellos negros le tejen la blusa maravillosa que jamás desvistió, los ojos impunes que sobreviven al desacierto del día y en sus manos tiene la quietud, la plena y vertiente sensación de quietud, de  poesía. En sus manos se evaporan los artilugios, los azares y a su vez los buenos razonamientos. 

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... Casi como la piel de un gato, como un corazón palpitante, ¿lo escuchas?

... Casi como la piel de un gato, como un corazón palpitante, ¿lo escuchas?
Gracias por no gritar.